Grandes monumentos romanos: arcos y columnas
En esta página exploraremos la grandeza de los arcos de triunfo y las columnas conmemorativas, símbolos de victoria y poder en la antigua Roma. Descubre cómo estas estructuras contaban historias de emperadores y batallas.

Arcos de triunfo: símbolos de victoria
Para los romanos, un arco de triunfo era un monumento construido para conmemorar una victoria militar, aunque también se usó para festejar a un gobernante.
El arco de triunfo clásico es una estructura autónoma, bastante separada de las puertas o murallas de la ciudad. En su forma más simple, un arco de triunfo consiste en dos pilastras macizas unidas por un arco, rematadas por una superestructura plana o ático en la que puede estar una estatua o que luce inscripciones conmemorativas.
La estructura debía estar decorada con tallas, destacadamente con figuras aladas femeninas de la victoria (muy parecidas a ángeles), un par de los cuales típicamente ocupan los triángulos curvados al lado de la parte superior de la curva del arco. Arcos de triunfo más elaborados tienen otros arcos secundarios flanqueándolo, típicamente un par.
Entre los célebres ejemplos supervivientes de arco de triunfo se encuentran el Arco de Constantino y el Arco de Septimio Severo, ambos en Roma.

El origen de los arcos de triunfo y algunos un poco rarillos
Los ejemplos más antiguos conocidos de arco de triunfo datan del segundo siglo a.C. y fueron erigidos por L. Sertinius en el Foro Boario y cerca del Circo Máximo de Roma en 196 a.C. para conmemorar sus campañas en Hispania.
Algunas veces los arcos reemplazaban las puertas de ciudad existentes, por ejemplo, en Timgad (la moderna Argelia) en el siglo II d.C., en Antalya (la actual Turquía) y en Verulamium en Britania.
Muchos arcos fueron monumentos simbólicos independientes protegidos por escalinatas, por lo que no eran de acceso al tráfico, como por ejemplo el arco de cuatro vías de Septimio Severo en Leptis Magna que puedes ver a la derecha (c. 200 d.C.) y los arcos de Tiberio y Tito en Roma.

Grandes ejemplos de arcos de triunfo
Solo Roma tenía más de 50 arcos de triunfo pero, desafortunadamente, la mayoría no ha sobrevivido. Entre estos estaba el Arco de Augusto, el cual fue construyó en 19 a.C. para honrar la victoria del emperador sobre los partos.
El Arco de Tito (c. 81 d.C.) se conserva y, mostrando a Tito manejando un carro de cuatro caballos (quadriga) de bronce y coronado por la Victoria, se construyó para conmemorar sus victorias en Judea y la conquista de Jerusalén en 70-71 d.C. Ambas estructuras estaban en el Foro romano. Puedes verlo a la izquierda.
Otro arco que se conserva es el Arco de Septimio Severo, construido hacia el año 203 d.C., el cual, de hecho, también estaba dedicado por el Senado y el Pueblo de Roma (S.P.Q.R.) a su hijo Caracalla en honor a sus victorias sobre los partos, y el arco está decorado con escenas de estas victorias.

El arco de Constantino
El ejemplo superviviente de arco de triunfo más grande es el Arco de Constantino, construido en Roma en torno al año 315 d.C. para conmemorar la victoria del emperador Constantino sobre Majencio en 312 d.C.
El arco es típico del género y presenta un enorme bloque de mampostería rectangular de 20 metros de altura que consta de tres arcos separados: uno central más grande con uno más estrecho y más pequeño de cada lado.
Los tres arcos expresan la misma proporción de altura y anchura. A modo de división de los arcos hay cuatro columnas corintias adosadas, cada una de las cuales se levanta sobre un pedestal y está coronada por un entablamento. Por encima del entablamento y, como si estuviesen extendiendo las columnas, se elevan cuatro pedestales, cada uno con una estatua.
El bloque o nivel del “ático”, encima de los arcos, también presenta paneles esculpidos y una inscripción dedicatoria en latín, una característica común de los arcos de triunfo.
Partes de la escultura se reciclaron de monumentos previos, particularmente los paneles del ático, los cuales se tomaron del Arco de Marco Aurelio (c. 174 d.C.) y los relieves del arco central interior, los cuales se extrajeron de la basílica Ulpia del Foro de Trajano. Las ocho estatuas son prisioneros dacios y, posiblemente, provienen del Arco de Domiciano. Otros paneles representan una cacería de leones y sacrificios, mientras que las escenas del friso principal conmemoran las victorias militares de Constantino, incluida la batalla contra Majencio.

Columnas conmemorativas: relatos grabados en piedra
Las columnas conmemorativas no son piezas estructurales de ninguna construcción, sino que constituyen en sí mismas un monumento para rememorar algún hecho o personaje relevante. Sobre un alto podio se levanta un fuste de grandes dimensiones decorado con bandas de bajorrelieves que cubren toda su superficie.
En el extremo superior, a modo de pináculo, puede alzarse una figura o estatua. Un ejemplo famoso es la Columna de Trajano, concluida en 114 a.C., que narra las campañas dacias del emperador. Los romanos las utilizaron para conmemorar acontecimientos de relieve nacional o para glorificar a sus emperadores.
Son célebres la columna trajana levantada en torno al año 113 en el Foro de Trajano, en Roma, para celebrar la conquista de Dacia, o la columna de Marco Aurelio que se erigió en el foro de Antonino hacia el 180 (hoy en la plaza Colonna de Roma) para conmemorar las victorias sobre los germanos.
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