Los templos romanos: arquitectura y culto

Descubre la evolución de los templos romanos, desde la República hasta el Bajo Imperio, y cómo reflejaron los cambios religiosos y políticos de Roma. Prepárate para explorar la arquitectura, el culto y el uso propagandístico de estas edificaciones fundamentales.

De la República al Imperio: cambios en la forma y el culto

Los templos romanos no solo fueron lugares de culto, sino también centros de poder y expresión artística. A lo largo de los siglos, su diseño y función evolucionaron, adaptándose a las necesidades religiosas y a la imagen que los emperadores querían proyectar. Entender esta transformación es clave para comprender la sociedad romana.

Exploraremos los cambios formales y en el culto, destacando cómo los usos propagandísticos influyeron en su construcción y decoración. También analizaremos el panteón y la mitología romana para comprender a qué dioses se dedicaban estos magníficos edificios.

Adéntrate en los detalles de templos icónicos que marcaron la historia romana. Desde la majestuosidad del Foro de Augusto con el Templo de Marte Vengador, símbolo del poder imperial, hasta la elegancia del Templo de Hércules en Cori, cada estructura cuenta una historia única. Descubriremos sus características arquitectónicas y el contexto histórico que los hizo surgir.

Explora la grandeza del Templo de Júpiter Óptimo Máximo, el centro religioso más importante de Roma, y la singularidad del Templo de Vesta en Tívoli, dedicado a la diosa virgen del hogar. Conoceremos también la perfección arquitectónica de la Maison Carrée en Nimes y la ingeniería prodigiosa del Panteón, una obra maestra de la arquitectura romana. 

El panteón romano: un hogar para los dioses

La rica mitología romana dio origen a un vasto panteón de dioses y diosas, cada uno con sus propios templos y rituales. Desde Júpiter, el rey de los dioses, hasta Vesta, la protectora del hogar, cada deidad tenía un papel crucial en la vida romana. A través de imágenes detalladas, conocerás a estos dioses y los templos más importantes dedicados a ellos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los templos de época republicana

Durante la República se crea el esquema oficial del templo romano. En la tipología básica del templo romano se combinaron 3 elementos: la tradición etrusca, la adaptación de los gustos griegos, y la aportación romana de nuevas técnicas y materiales. Los primeros templos de Roma fueron totalmente etruscos.

De época monárquica-republicana destaca el Templo de Júpiter Óptimo Máximo, o Júpiter Capitolino, por su emplazamiento.

El templo de Júpiter Capitolino estaba dedicado a Júpiter Optimus Maximus, junto a las otras dos divinidades de la tríada capitolina: Juno y Minerva.

La construcción fue iniciada por Tarquinio Prisco y terminada por el último rey de Roma: Tarquinio el Soberbio. Aunque para su inauguración hubo que esperar hasta el inicio de la República en el año 509 a.C. A la izquierda tenéis una reconstrucción.

Siguiendo este modelo, entre los s. VI y IV a.C se construyeron otros templos en Roma y ciudades próximas.

Con la expansión romana, s. III y II a.C., el templo etrusco se transformó en romano. Fruto de esta expansión, fue que Roma absorbió elementos griegos. Adoptaron sus órdenes arquitectónicos, incorporándolos al templo etrusco. Así nació el Templo de Hércules en Cori (s. III a.C), al que se le añadió el orden dórico, pero con columnas algo más esbeltas.

Características especiales de los templos romanos republicanos 

En el Templo de la Fortuna Viril (S. IV), en Roma, el podio y la planta eran etruscos, pero ya empezó a aparecer una característica más romana: ampliación del pórtico delantero, dándole mayor protagonismo. Podéis verlo a la derecha.

Los romanos también adoptaron de los griegos en el s. III a.C, el templo circular, tipo tholos, aunque con una nueva versión: la síntesis de la estética griega con un conjunto de novedades técnicas capaces de transformar la forma de construir y, en consecuencia, el sentido del espacio interior.

El Templo de Vesta, en Tívoli (s. I a.C.), es un claro ejemplo de tholos. El templo circular corintio lo erigieron sobre un podio que tenía escalones sólo frente a la puerta. Los muros, el podio y la cubierta, a base de hormigón; los cimientos con toba; el resto con mármol travertino (2ª imagen abajo).

Pero sobre todo lo más importante, es que en toda ciudad debía haber lugar para la cúspide de la religión romana: la tríada capitolina. Un grupo de 3 compuesto por Júpiter, Juno y Minerva (1ª imagen abajo). Nuestra querida Baelo Claudia es un ejemplo, ya que tiene un templo para cada uno de estos dioses.

 

Los templos en la época de César y Octavio Augusto

Julio Cesar se percató del poder propagandístico que tenía la arquitectura y basándose en eso empezó el foro Julio, terminado por Augusto, el cual a su vez emprendió nuevos proyectos con ese fin. Mantuvieron el lenguaje arquitectónico griego reinterpretado según los gustos romanos.

Fue en el s. I a.C. cuando se empezó a usar el ladrillo cocido y a explotar el mármol de Carrara. Augusto construyó infinidad de templos según los valores pasados (templos de planta republicana), cargados de propaganda política, pero añadiéndoles una imagen especial basada en el empleo del mármol y de un orden corintio muy bien trabajado. Un ejemplo es el Foro de Augusto con el Templo de Marte Vengador (Mars Ultor). Era un edificio corintio erigido sobre un podio, rodeado de pórticos y realizado en mármol de Carrara, e incluso puso cariátides en el piso superior. A la izquierda podéis ver una recreación ideal y abajo su estado actual (hecho un guiñapo)

Las provincias también se dejaron influenciar por estas novedades. Destaca la Maison Carrée de Nimes (2ª abajo), muy parecido al de la Fortuna Viril, pero cambiando algunos elementos.

Los templos en los siglo II y III d.C

El gran cambio fueron los templos abovedados, siendo el gran ejemplo el Panteón.

Las dinastías Julio-Claudia y Flavia (s. I) mantuvieron los cánones de Augusto en la arquitectura sacra, para no romper con la tradición y costumbres de una época de esplendor. Pero en el s. II se innovó un templo de planta circular cubierto con bóveda o cúpula y hecho con hormigón.

El más emblemático fue el Panteón de Roma, que incluso fue precedente de la arquitectura posterior bizantina, islámica y renacentista. El Panteón de Roma estaba dedicado a todos los dioses, incluidos los propios emperadores, que se convirtieron en dioses con el pasar del tiempo. 

Construido por Adriano, fue el primer edificio de la arquitectura occidental donde se expresó claramente un nuevo concepto de construcción basado en la creación del espacio interior. Su planta era un círculo de dimensiones monumentales, cubierto por una gran cúpula, en cuyo centro se abría un agujero (óvulo cenital), por donde entraba la luz.

El acceso era a través de un pórtico rematado por un frontón triangular y elevado sobre una pequeña escalinata. La cúpula descansa sobre grandes pilares, mientras que las columnas corintias del interior simplemente cumplían función decorativa. La cúpula, más que por su estética, destaca por el logro técnico conseguido. 

A la derecha tenéis el exterior de Panteón y abajo el interior del mismo y un detalle de la "Triade Capitolina dell'Inviolata" descubierta en 1992, y actualmente en el museo arqueológico de Guidonia Montecelio.